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Repaso espaciado: cuándo repasar cada tema de la oposición para no olvidarlo

Equipo Aprobia · · 2 min de lectura

Todo opositor conoce la sensación: estudias un tema a fondo, lo dominas, y tres semanas después parece que nunca lo hubieras visto. No es falta de capacidad. Olvidar es lo normal cuando no volvemos a usar lo que hemos aprendido. La buena noticia es que se puede frenar ese olvido repasando en los momentos adecuados.

Por qué releer no es suficiente

Releer un tema da sensación de dominio porque todo te suena. Pero reconocer algo no es lo mismo que recordarlo cuando te lo preguntan. Por eso los repasos funcionan mucho mejor cuando te obligan a sacar la información de tu cabeza: responder preguntas, rehacer un esquema de memoria o explicar el tema en voz alta.

La idea del repaso espaciado

En lugar de repasar un tema muchas veces seguidas, repásalo varias veces separadas por intervalos cada vez más largos. Cada repaso llega justo cuando empiezas a olvidar, y eso refuerza el recuerdo más que repetir cuando todavía lo tienes fresco. Un esquema práctico y fácil de seguir es este:

  • Primer repaso: al día siguiente de estudiar el tema.
  • Segundo repaso: a la semana.
  • Tercer repaso: unas tres semanas después.
  • Después: repasos periódicos y simulacros en la recta final.

No son números mágicos. Si un tema te cuesta, acorta los intervalos; si lo llevas muy bien, puedes alargarlos.

Cómo hacer un buen repaso en poco tiempo

Un repaso no debería durar lo mismo que el estudio inicial. Con una fracción del tiempo es suficiente si lo haces de forma activa:

  • Empieza por un test corto del tema sin mirar los apuntes.
  • Revisa solo las preguntas falladas y vuelve a leer esos apartados.
  • Repasa el esquema y los datos que suelen caer: plazos, cifras, órganos y porcentajes.
  • Termina repitiendo las preguntas que fallaste.

El problema de siempre: que no te dé tiempo

El repaso espaciado tiene un reto: a medida que avanzas en el temario, cada día se acumulan repasos de temas anteriores además del tema nuevo. Por eso conviene planificarlo desde el principio y reservar parte de tu tiempo diario a repasar. Si te retrasas, no abandones los repasos: reorganiza el calendario, pero no los saltes.

Una rutina que puedes empezar hoy

Al terminar cada sesión de estudio, apunta en tu calendario las fechas de los tres repasos de ese tema. Cuando llegue el día, empieza la sesión por ellos antes de estudiar materia nueva. En pocas semanas notarás que los temas antiguos ya no se te escapan.

Si prefieres no hacer las cuentas a mano, el plan de estudio de Aprobia coloca automáticamente los repasos a 1, 7 y 21 días de cada tema y los recoloca si te retrasas.